Reuters reveló que el gobierno analiza iniciar pruebas de fracking en Coahuila y Tamaulipas para elevar la producción de gas.
La presidenta Claudia Sheinbaum analiza dos zonas del norte de México para iniciar pruebas piloto de fracturación hidráulica (fracking) con el objetivo de elevar la producción nacional de gas natural y reducir la dependencia de las importaciones provenientes de Estados Unidos, según un reporte publicado por Reuters, basado en cuatro fuentes con conocimiento del tema.
De acuerdo con la agencia internacional, las áreas bajo análisis se ubican en Coahuila y Tamaulipas, donde existen importantes recursos de gas no convencional. Una de las fuentes señaló que el gobierno incluso contempla comenzar las primeras pruebas durante septiembre de este año, aunque hasta ahora no existe un anuncio oficial.
Expertos entregaron recomendaciones al gobierno
Según Reuters, hace algunas semanas la mandataria recibió las conclusiones de un grupo de especialistas en geología, ingeniería, agua y medio ambiente, convocados para evaluar la viabilidad técnica y ambiental del desarrollo de hidrocarburos no convencionales.
El análisis, originalmente previsto para presentarse en junio, se retrasó debido a diferencias entre los especialistas. Algunos consideran que actualmente no existen condiciones para desarrollar el fracking con impactos ambientales aceptables, mientras que otros sostienen que nuevas tecnologías permitirían reducir el consumo de agua y los efectos sobre el entorno.
En abril, Sheinbaum anunció la creación de este grupo de trabajo con el objetivo de contar con elementos técnicos antes de tomar una decisión sobre el futuro del fracking en México.
Dependencia el debate
Uno de los principales argumentos para reconsiderar esta técnica es la creciente dependencia energética del país.
Actualmente, Pemex produce en promedio 4 mil 869 millones de pies cúbicos diarios de gas, mientras que México importa aproximadamente 75% del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos.
Además, la empresa estatal reporta una producción cercana a 1.658 millones de barriles diarios de petróleo y condensados.
Las fuentes consultadas por Reuters señalaron que el gobierno considera “alarmante” el nivel de dependencia del suministro estadounidense, especialmente ante escenarios de tensión comercial o geopolítica.
¿Dónde podrían iniciar las pruebas?
Reuters señala que uno de los proyectos piloto se ubicaría en una zona de Coahuila, dentro de la plataforma Burro-Picachos, cercana a la formación estadounidense Eagle Ford, una de las regiones con mayor producción de petróleo y gas de lutitas del mundo.
La ubicación permitiría aprovechar información geológica ya conocida y reducir posibles conflictos sociales debido a la baja densidad poblacional del área. Sin embargo, uno de los principales desafíos sería la disponibilidad de agua.
Otra alternativa evaluada sería la región de Burgos, en Tamaulipas, donde Pemex ha desarrollado actividades petroleras durante años y existe experiencia en explotación convencional. No obstante, las fuentes advierten que la presencia del crimen organizado representa un riesgo operativo para proyectos intensivos que requieren actividad permanente.
Las críticas al fracking continúan
Organizaciones ambientalistas mantienen su rechazo a la fracturación hidráulica debido a los riesgos asociados con el consumo intensivo de agua, la posible contaminación de acuíferos, las emisiones de metano y la generación de sismos inducidos.
También advierten que apostar por hidrocarburos no convencionales podría retrasar la transición hacia fuentes renovables de energía.
Hasta el momento, la Presidencia de la República no respondió a una solicitud de comentarios realizada por Reuters, mientras que Pemex tampoco emitió una postura oficial sobre la información publicada.
Aunque México ya ha realizado pruebas mediante fracking —Pemex ha perforado 25 pozos exploratorios en las cuencas Sabinas-Burro Picachos, Burgos y Tampico-Misantla—, la explotación comercial a gran escala aún no se desarrolla en el país.