Brasil incorporó a los minerales críticos y a las tierras raras como eje estratégico de su política exterior y de su agenda de desarrollo. El país posee las mayores reservas de estos recursos fuera de China y busca posicionarse como proveedor relevante para cadenas industriales vinculadas a la transición energética.
Sin embargo, la Agencia Nacional de Minería (ANM) opera con restricciones presupuestarias y una dotación de personal insuficiente para sostener el volumen creciente de solicitudes y compromisos regulatorios.
La ANM supervisa más de 255.000 procesos mineros activos y enfrenta un aumento significativo en los pedidos de exploración de tierras raras. Desde 2023, la agencia recibió más de 3.000 solicitudes, frente a las 745 registradas entre 1975 y 2022. La estructura actual no permite procesar ese incremento en los tiempos requeridos por el sector ni cumplir con las inspecciones y autorizaciones necesarias para habilitar nuevos proyectos.
El organismo también debe revisar las estructuras de residuos mineros en un país que mantiene antecedentes de fallas en diques de estériles. Los recortes presupuestarios afectan la capacidad de fiscalización y reducen la disponibilidad de personal especializado.
La agencia cuenta con menos de la mitad de la dotación considerada necesaria y solo cuatro técnicos dedicados a minerales críticos, lo que limita su capacidad para atender compromisos internacionales y garantizar estándares de seguridad.
La contradicción entre la ambición geopolítica y la capacidad institucional se vuelve un factor central para el desarrollo del sector. La expansión de la minería de tierras raras requiere un regulador capaz de procesar permisos, fiscalizar operaciones y asegurar trazabilidad ambiental en línea con las exigencias de los mercados compradores.
La falta de recursos en la ANM introduce incertidumbre operativa y puede retrasar inversiones en un segmento donde la competencia internacional se acelera.
El caso brasileño muestra que la disponibilidad geológica no es suficiente para consolidar una posición en la cadena global de minerales críticos.
La capacidad estatal para administrar permisos, supervisar operaciones y sostener estándares regulatorios se convierte en un componente determinante para atraer proyectos y cumplir con los requisitos de los mercados que demandan estos insumos. La evolución de la ANM será un elemento clave para definir el alcance de la estrategia brasileña en tierras raras.