Cinco bloques y más de mil pozos: los detalles del proyecto LLL Oil de YPF

Cuando YPF habla de LLL Oil, no se refiere a un solo yacimiento ni a un área de desarrollo convencional. El proyecto que la petrolera estatal presentó ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es, antes que nada, un modelo operativo: una forma de organizar la producción en Vaca Muerta que prioriza la integración, la escala y la eficiencia por encima de la lógica tradicional de bloque por bloque.

El proyecto se desarrollará en cinco bloques geográficamente contiguos: La Angostura Norte, La Angostura Suroeste, La Angostura Sur II, Barreal Grande y La Angostura Sur I. Todos son operados en forma exclusiva por YPF, sin socios en el upstream, lo que le da a la compañía control total sobre las decisiones operativas y el ritmo de inversión.

La contigüidad geográfica de esas cinco áreas es la condición de posibilidad del modelo. Las áreas involucradas compartirán instalaciones de superficie, equipos de perforación, sets de fractura y la logística asociada al suministro de arena y agua. En términos prácticos, eso significa que un mismo equipo de perforación puede moverse de un bloque a otro sin rearmarse desde cero, y que la infraestructura de tratamiento y almacenamiento se comparte entre áreas, reduciendo la inversión redundante.

La lógica de las economías de escala

En Vaca Muerta, el costo por barril producido depende en gran medida de cuántos pozos se perforan con el mismo equipamiento y cuán rápido se mueven los rigs entre locaciones. Este modelo permite aprovechar economías de escala para reducir drásticamente los costos operativos y aumentar la competitividad internacional. El break-even de la formación ronda los USD 40 a 50 por barril, un umbral que se vuelve más accesible cuando la operación es de escala y los recursos se comparten.

El proyecto prevé la perforación de 1.152 pozos a lo largo de 15 años. Para dimensionarlo: en diciembre de 2025, la producción nacional de petróleo alcanzó 868.712 barriles diarios, con Vaca Muerta aportando entre el 67% y el 70% del total. LLL Oil agregaría más de un millar de pozos nuevos sobre cinco áreas hoy subdesarrolladas.

El oleoducto como columna vertebral

Sin infraestructura de evacuación, la producción no llega al mercado. Por eso, LLL Oil está diseñado en tándem con Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que conecta la cuenca neuquina con el puerto de Punta Colorada, sobre el Golfo San Matías, en la costa rionegrina. El consorcio VMOS está integrado por YPF, Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y Shell, e incluye un oleoducto con capacidad inicial para transportar hasta 550.000 barriles diarios, ampliable a 700.000.

El trazado del oleoducto —de unos 700 kilómetros en total— parte desde los yacimientos neuquinos, cruza la provincia de Río Negro pasando por Allen y el Lago Pellegrini, antes de llegar al Golfo San Matías. El VMOS tenía prevista su puesta en marcha temprana para el tercer trimestre de 2026, con una capacidad inicial de 190.000 barriles diarios.

Petróleo para afuera, gas para adentro

Uno de los rasgos más definitorios del diseño de LLL Oil es la separación explícita entre los destinos de sus dos productos. La producción de crudo estará destinada 100% al mercado de exportación y será evacuada a través de VMOS. El gas natural asociado, en cambio, sigue otro camino: el proyecto contempla una producción de alrededor de 10 millones de metros cúbicos diarios de gas, destinados al abastecimiento del mercado interno argentino.

Esa división refleja tanto la lógica de negocios de YPF —maximizar la generación de divisas con el crudo— como la necesidad estructural del país de garantizar el suministro doméstico de gas, especialmente en los picos de demanda invernal.

Si el proyecto avanza según lo previsto, hacia 2032 habrá alcanzado su plateau de producción de 240.000 barriles diarios y generará exportaciones anuales de USD 6.000 millones. En el horizonte más largo, YPF estima la creación de 6.000 puestos de trabajo directos y unos USD 100.000 millones en divisas acumuladas a lo largo de toda la duración de la iniciativa, según proyectó el presidente Horacio Marín.

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