Argentina cerró el ciclo 2025 con un avance sin precedentes en su transición energética. La incorporación de más de 1.000 MW de potencia instalada proveniente de fuentes limpias permitió que las energías renovables cubrieran, en promedio, el 20% de la demanda total del Sistema Interconectado Nacional (SADI). Este crecimiento, traccionado principalmente por la tecnología eólica y solar, marca el cumplimiento de las metas intermedias de la Ley 27.191 y consolida un cambio estructural en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM).
Durante picos de baja carga y alta disponibilidad de recurso, la participación de estas fuentes llegó a rozar el 30%, demostrando la capacidad de respuesta técnica del sistema ante la intermitencia.
Eólica y Solar: Los motores del crecimiento Del total de la potencia sumada el año pasado, el 70% correspondió a parques eólicos estratégicamente ubicados en la Patagonia y el sur de Buenos Aires, mientras que el 25% provino de plantas solares fotovoltaicas en las regiones de Cuyo y el NOA. El restante 5% se distribuyó entre bioenergías y pequeñas centrales hidroeléctricas.
Este despliegue no solo reduce la huella de carbono de la industria nacional, sino que ha permitido un ahorro significativo en la importación de combustibles fósiles para generación térmica, mejorando la balanza comercial energética del país en un contexto de precios internacionales volátiles.
El desafío del transporte y el mercado corporativo: A pesar del éxito en generación, el sector enfrenta un “cuello de botella” crítico: la saturación de las líneas de transporte de alta tensión. CAMMESA ha advertido que existen más de 2.500 MW en proyectos que aguardan prioridad de despacho. Gran parte del impulso actual proviene del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), donde las grandes empresas industriales firman contratos directos con generadores privados para asegurar su abastecimiento verde.
Para que la cuota de las renovables siga escalando hacia el 30% proyectado para 2030, la agenda de 2026 deberá priorizar la expansión de la red de transmisión y la incorporación de sistemas de almacenamiento por baterías.
La Visión de Runrún Eléctrico
Llegar al 20% es un triunfo de la política de Estado sostenida en el tiempo. Sin embargo, estamos llegando al límite físico de lo que los cables actuales pueden soportar. Si queremos que el aire del sur y el sol del norte sigan alimentando a las fábricas del centro, la inversión en transporte eléctrico debe ser la prioridad absoluta del RIGI para este año.
El recurso sobra; lo que faltan son las autopistas eléctricas para distribuirlo.